jueves, 24 de septiembre de 2015

DE AYLANES Y GLOBALIZACIONES

Llegó la década de 1990 y el “mundo desarrollado” al ritmo de un incremento desaforado de las comunicaciones, declaró la ERA GLOBAL.
Los sociólogos y politólogos nos inundaron de neologismos para enseñarnos de que se acabaron las fronteras; que ahora somos ciudadanos de un único mundo. La nueva sociedad surgida de esta era de la comunicación intentó hacernos creer que era lo mismo ser tirio o troyano, porque ahora no habría más divisiones.
Y así fue que creímos que si todos éramos ciudadanos de un único espacio global teníamos derecho a decidir dónde vivir dentro de ese mundo que nos alojaba a todos como co-ciudadanos en una fraternidad que el encuentro virtual promovía. Pensábamos que en esta fraternidad, seríamos recibidos en la casa del hermano global si nuestra casa se volvía inhabitable.
Así fue que los latinoamericanos salieron como migrantes a Estados Unidos y a Europa. Pero pronto fueron tomados por usurpadores de un espacio no propio y se transformaron en “chicanos” o “sudacas”. Luego vinieron las víctimas de las guerras civiles del África sub-sahariana que intentaron llegar a Europa y fueron rechazados. También del África y de Asia vinieron aquellos que no soportaron la anarquía surgida de la llamada primavera árabe iniciada en 2010. Ahora las grandes masas de migrantes son fruto de las persecuciones religiosas del grupo asesino ISIS o Estado Islámico.
Pero esta gente no hacía más que marchar hacia la madre de los males que sufrían. Los latinoamericanos que intentan ingresar a Estados Unidos huyen de violencias institucionalizadas y marginación económico-social y ven en ese país la solución a sus males, cuando no es más que la causa de esos males. Marginación y violencia en esta zona del mundo es hija de políticas apoyadas e implementadas por ellos. Y así podemos seguir en cada caso: las guerras intestinas africanas promovidas por las potencias coloniales que aún poseen gran influencia en esas zonas, como el caso del Congo y las situaciones planteadas en las minas propiedad de la familia real Belga (ver: https://www.cristianismeijusticia.net/files/es184.pdf) .
Otro tanto se puede hablar de la primavera árabe o el colapso irakí o sirio. Todos son intentos de las potencias occidentales para imponer modos de vida y organización política y económica culturalmente extraña a esas regiones. Pero claro, esto es un planteo obsoleto, ya que en la era de la sociedad global no existen diferencias culturales. Eso nos dicen los publicistas del sistema colonial, pero no es lo que nos dice la realidad cotidiana.
Y así, en el interés por buscar formas de vida más dignas, poder salir de situaciones de esclavitud física o moral, escapar a la violencia o alcanzar espacios de desarrollo personal se fueron llenando de muertos las playas de Lampedusa, de campos de refugiados maltratados y hacinados en los Balcanes o las alambradas y los muros en los dominios españoles al norte de África.
Hasta que vimos a Aylan muerto con sus ropitas intactas en una playa, con su niñez abortada en los deseos de sus padres de no ser exterminados por el Isis o por el Estado turco. Con él murieron también su hermano y su madre. Todas víctimas de la misma desgracia que conmocionó al mundo. A partir de allí la sociedad se lleno de horror y solidaridad por el niño muerto y durante unos días vivimos una orgía de promesas, que sin dudas duraría hasta que un nuevo tema saque a los migrantes obligados del centro de la escena periodística.
Y todo sigue igual. En Medio Oriente sigue la barbarie violenta. En Libia la anarquía generada por los servicios secretos occidentales. La nación Kurda sigue siendo hostigada por los turcos, y tantas miserias más. Pero ninguno de los actores políticos de los países que dominan militar y políticamente el mundo piensa en dar respuesta a los gritos estremecedores de miles de Aylan que están pidiendo: “detengan el desastre”, porque para detener el desastre es necesario reconocer que en el mundo de la globalización dirigida, algunos son más ciudadanos que otros y no todos tienen los mismos derechos. Deberían reconocer que la globalidad sirve para que en todo el mundo consumamos sus productos pero no que para que todos seamos igualmente libres.
La globalización capitalista occidental mató a Aylan y su familia. Me dirán que no apretaron el gatillo ni soplaron los vientos que hicieron naufragar la balsa que lo transportaba, no me interesa. Cuando permite que un niño muera de hambre en la selva formoseña de Argentina o muera ahogado en el Mediterráneo, el capitalismo deshumanizado ha sido el asesino.

Prof. Jorge Gerbaldo

24/9/2015

martes, 1 de septiembre de 2015

NOTAS ACERCA DEL ARTÍCULO “LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN EN DEBATE” DE GERHARD MÜLLER. EN “DEL LADO DE LOS POBRES”

Nos dice Josef Sayer, presidente de Misereor y prologuista de este trabajo conjunto de
Gutiérrez y Müller: “Teología latinoamericana, en el sentido de la teología de la liberación,
significa conocer la realidad de los pobres y adoptarlo como punto de referencia para la
reflexión teológica. De esta manera, hacer teología significa unir estrechamente fe y vida”.
Alguna información sobre Gerhard Müller: Teólogo alemán, quien fuera Obispo de
Ratisbona, actualmente es Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Conoce a
Gustavo Gutiérrez a partir de un intercambio de teólogos alemanes con pares peruanos, el
cual lo motiva para interiorizarse del pensamiento teológico latinoamericano y su correlato
pastoral. Es así que durante 15 años, dedicó parte de sus vacaciones académicas para dictar
cursos a agentes pastorales y sacerdotes peruanos, en muchos casos inmersos en las
profundidades andinas, compartiendo la vida de esas comunidades.
En octubre de 2011, con ocasión de su nombramiento como Prefecto, en una entrevista
publicada por el Vatican Insider, señala con respecto al pensamiento de Gustavo Gutiérrez: “La
teología de Gustavo Gutiérrez, al margen de cómo se la considere, es ortodoxa porque es
ortopráctica y nos enseña el correcto modo de actuar cristiano, ya que deriva de la fe
auténtica”.
Para Müller, debatir con la teología de la liberación significa asumir su discurso teológico
y tomar parte con él en el proceso social y eclesial de Latinoamérica. Así, debate
comprometido con una realidad que intuye inevitable de ser consideradada.
Luego de esta sencilla presentación del autor y del tema que aborda, me parece
importante descubrir junto con el Dr. Rosolino en su obra “La teología como historia”, que debe
tomarse a la historia como lugar de la mediación hermenéutica de la verdad. Éste es el
problema que el mundo moderno plantea a la teología, y por tanto será la novedosa respuesta
que la teología da, para acabar con el enfrentamiento entre la fe y la cultura moderna. Nos
dice Rosolino, las palabras de Monseñor Angelelli: “Un oído en el Evangelio y otro en el pueblo”
resumen la permanente tensión-atención entre Palabra e Historia.
Müller, intenta en este artículo, revisar los principales cuestionamientos que como teólogo
europeo conoce que sufre la teología latinoamericana. Él mismo, parece leerse entre líneas,
tiene una especial relación con esta teología, que se mueve entre la comprensión y la crítica, si
bien no a su ortodoxia, si a la metodología y algunas fuentes de la que abreva el discurrir de
esta teología.
Es por ello que él mismo nos alerta sobre su interés respecto a la teología de la
liberación: parte de su mismo atractivo respecto a la realidad económica, social y eclesial
latinoamericana y sus condicionamientos histórico-eclesiales. “…el trabajo del teólogo es la
palabra de Dios que es sólo una, está dirigida a la humanidad y a su única historia, y
solamente puede ser interpretada en el plano de lo universal/histórico y lo universal/social.
Poniendo basa en una tierra concreta, no ya en un mundo genérico, el cardenal Müller
descubre para su lector que se hace teología desde lugares que se transforman en lugares
teológicos: “La pregunta de fondo, formulada teológicamente, dice: ¿cómo se puede hablar de
Dios, de Cristo, del Espíritu Santo, de la Iglesia, los sacramentos, la gracia y la vida eterna,
teniendo a la vista la miseria, la explotación y la opresión de los seres humanos del Tercer
Mundo…?
Para ello, debe romperse con el dualismo escolástico del mundo natural y el orden
sobrenatural. Y para lograrlo contamos con la concepción integral bíblico-hebreo, de la unidad
de la existencia humana, personal, espiritual/corporal y social. A partir de ahí hay que concebir
de nuevo y formalmente toda una sistemática de la teología.
Müller encuentra en la praxis y el primado de la praxis un encuentro integral con la
realidad y la participación en el proceso de su realización social e histórica, así ya la teología
teórica y la teología práctica son imposibles de separar. De toda teología surge una praxis que
se concibe primero intelectualmente para llevar los principios de la fe a la realidad concreta y
material.
Bruno Forte, nos habla del triple ingreso de la historia en la teología:
- El primado del objeto puro;
- la dignidad del sujeto humano, la razón histórica y el ingreso de la escatología; y
- la relación teoría-praxis.
Casi en coincidencia, Müller nos plantea tres instancias metodológicas para la teología:
- Primero, la participación del cristiano en la praxis de Dios que libera al hombre en la
historia, una participación que implica acción, sufrimiento, conocimiento.
- Segundo, la reflexión crítica y racional sobre esa praxis a la luz del Evangelio.
- En un tercer paso, también crítico y reflexivo, la transformación de la realidad.
Por ello, teología e Iglesia cambian su sentido en una teología contextualizada, a partir de
la definición del Vaticano II, para quien la Iglesia no es ya una institución que administra la
salvación. Sino que la Iglesia en conjunto (con los laicos y la jerarquía, que son sus miembros
internos) se convierte en signo e instrumento de la unión de Dios con los hombres y de los
hombres entre sí. Así se convierte en sujeto actuante de la acción liberadora y de la praxis
histórica de la liberación. Nace el poder histórico de los pobres, quienes al participar como
sujetos en el proceso de la historia son al mismo tiempo sujetos y actores de una empresa de
liberación.
La novedad de la teología de la liberación, no es ya el ofrecer nuevos temas a la
teología, sino en establecer una nueva metodología para procesar los planteamientos y
contenidos de clásicos de la teología católica. Estos principios metodológicos, serían:
- El análisis social
- La sistematización hermenéutica
- La pastoral práctica y sus aplicaciones.
Nos decía Gustavo Gutiérrez hace dos años en esta misma casa, que le consultaban qué
temas trataba la teología de la liberación? A lo que él contestaba que desarrolla los temas que
toda teología debe considerar, la especificidad está en el método de análisis que pone al
sufriente en un lugar teológico privilegiado.
Esto mismo nos transmite Müller y por ello ve en la metodología de la teología de la
liberación el centro hermenéutico del cual generar el debate y la comprensión de esta escuela
teológica. Así, la considera sucesora de la Nueva Teología francesa de Henri de Lubac con sus
proyecciones sociales y de la teología de la gracia de Rahner, aplicada a la historia y a la
sociedad.
Pero quiero centrarme en lo que tal vez tenga de más conflictivo en la crítica a la teología
latinoamericana, que es su análisis social (primer elemento metodológico, según el autor).
Esta teología empieza considerando que nuestra relación con Dios y nuestra situación en
el mundo y en la sociedad son partes de una misma realidad. Pobreza, es el resultado de
condiciones de existencia estructurales e insalvables que destruyen la vida de millones de
seres humanos.
Descarta de todo cuestionamiento que tenga algo que ver con la ideología totalitaria del
comunismo leninista y stalinista, ya que no considera al hombre como un simple producto
ensamblado a partir de condicionamientos materiales. El hombre es una persona creada por
Dios y convocada por Dios para una obra.
No obstante, considera la opresión, fruto de sistemas económicos del mercantilismo, de
la moderna industria capitalista de los Estados centrales y de sus agentes en las poderosas
empresas multinacionales, que produjeron la marginalización del Tercer Mundo y la
pauperización de grandes masas populares.
Entiende que cuando la T.L., utilizando un lenguaje marxista habla de “luchas de clases”,
no lo plantea como el aniquilamiento de hombres de una clase contra otra, sino que debe
entenderse de la lucha de la gracia contra el pecado, en la cual debemos tomar posición. La
teoría de la dependencia y los movimientos liberacionistas latinoamericanos surgieron como
fuente inspiradora de una nueva forma de ser Iglesia, que junto a la pedagogía de la liberación
intentan dar respuesta a un sistema global de opresión desde los países centrales
(específicamente Estado Unidos y Europa) y recupera el concepto de dignidad de la persona
humana más allá de su situación social.
Pero uno se preguntará el por qué del interés de un teólogo europeo por una teología tan
contextualizada como a simple vista parece ser la teología de la liberación y tan lejos de sus
propios intereses sociales y académicos. A esto Müller responde diciendo que la teología se
desarrolla en el contexto eclesial que es único y universal más allá de las situaciones de cada
Iglesia particular y sostiene que le ha interesado la teología de la liberación porque las
relaciones sociales, económicas y eclesiales de los seres humanos en Latinoamérica, son una
dimensión objetiva de su propia existencia y de sus condicionamientos históricos, sociales y
religiosos. Su visión teológica de Dios sólo es posible en el marco universal y escatológico en
que se realiza la salvación en la historia de la humanidad. Iglesia es una y si dejamos sufriente
a alguien, no estamos construyendo Iglesia. No interesa si vivimos y estudiamos en una capital
desarrollada, sólo seremos uno si miramos la realidad desde el todo y ese todo, desde el
anuncio evangélico tiene su opción en los pobres, en los que sufren, en los perseguidos, en los
oprimidos.
En definitiva, del desarrollo del artículo que estamos analizando, surge para Müller que no
se concibe una teología fuera de la historia. Sólo desde el hombre anclado en su realidad (que
es global y por tanto única) puede pensarse a Dios. La historia ingresa en la teología, porque
la teología ingresó a la historia. Y lo hace a partir de la recuperación del principio epistémico
del Evangelio en donde el pobre, el sufriente, el oprimido, el rechazado, la víctima, se
transforma en un modo de lectura del Reino que no puede obviarse. Desde ese punto de
referencia, la Palabra, la gracia, la historia de la salvación, la escatología, son vistas y
recreadas con ojos que parecen nuevos, pero que no son más que los ojos que miraban en el
mensaje kerigmático de la primera Iglesia. Es la recuperación del mensaje del Reino que mira
a los hombres en su situación vital y trascendental.

Prof.Jorge Gerbaldo

martes, 14 de abril de 2015

Reflexiones a partir de la Carta Abierta al Papa Francisco de Alfredo Leuco

En estos días, nos encontramos bombardeados por los medios de comunicación con el contenido de una “Carta abierta al Papa Francisco”, que le dirigiera el periodista Alfredo Leuco[i].

Este periodista, que se autonomina como fiscal de la Patria, desarrolla de modo totalmente incoherente, una serie de estupideces respecto a la visita programada por la presidenta Cristina Fernández al Vaticano en el mes de junio, cuando será recibida por el Papa Francisco.

Mezcla cosas que una persona culta no debería mezclar, pero sobre todo, intenta hacer uso del espacio que posee en los medios de comunicación en que trabaja para desacreditar un encuentro entre dos líderes (que lo son, nos gusten o no) y transformarlo en un acto de campaña de la Presidenta.

Pero lo más increíble es el uso que se intenta dar, en el contexto de un enfrentamiento entre sectores empresarios y políticos a cierta religiosidad, o por lo menos, respeto por los liderazgos religiosos, que el ciudadano medio argentino tiene. Y en este caso, aumentado o re-ligado, a partir del hecho de que el Papa sea argentino.

Es por esta utilización, que pondera exageradamente la persona del Obispo de Roma. Lo hace hasta el extremo de llamarlo “el argentino más valioso de todos los tiempos”, cuando sin dudas no lo es. Y con esto no busco disminuir la figura de Francisco, ya sabrá él lo que debe hacer para ser un buen Pastor. Pero no creo que sea más importante para la Patria que San Martín, Rosas, Belgrano y tantos otros que podemos nombrar.

Es más, le asigna cualidades que no tiene, o por lo menos no ha manifestado. Él tiene aún mucho por hacer y por decir, pero es una carga de su propio apostolado, de su organización, no es una urgencia del Estado y mucho menos del argentino, las reformas que deberá darse en su propia religión.

Lo que sucede es que Leuco hace un mal uso del concepto de religión. Sin ser cristiano católico, cree que la Iglesia debe actuar sobre el poder político para “ponerlo en línea”. Pero en su necedad opositora, no se da cuenta que el tiempo en que la Iglesia debía marcar los caminos que el Estado debe recorrer, corresponde a un modelo social, el de la cristiandad, que ha sido superado, si bien no por toda la Iglesia, sí por la organización social.

Uno es cristiano y vive según la fe que profesa. Pero no debe intentar imponer en esta sociedad multicultural su forma de ver el mundo. La riqueza de estos tiempos de posmodernidad, está centrada en que en la cultura de cada sociedad confluyen valores, creencias, no-creencias y vivencias tan variadas como personas que piensan el quehacer nacional. Ya hemos vivido épocas en la Argentina en que nos enfrentábamos porque un sacerdote decía en un sermón que algo estaba mal, y sin ningún espíritu crítico salíamos a condenar al anatematizado. Hoy, gracias a Dios, el ciudadano debe pensar sus opciones mirando al hombre que tiene al lado, para entre todos lograr construir una opción social compleja y abarcativa de las necesidades de la comunidad.

Pero los exabruptos no acaban acá. Carateriza al actual gobierno de Argentina, como el más corrupto y el que instaló el odio como ningún otro. Digo que es un exabrupto, dado que debe partirse de un hecho fundamental, que es saber leer la historia argentina. Luego de la dictadura militar (1976-1983) en donde el plan sistemático de desaparición de personas, asesinatos y robos de criaturas, fueron monedas corriente, nunca puede decirse que ningún gobierno fue peor que aquel.

Pero pareciera que esto no importa a aquellos que se enfrentan hoy con el gobierno nacional. Puede decirme quien quiera que no está de acuerdo con este gobierno. Pueden decirme que cada acto de gobierno es malo, lo que nadie puede decirme es que sea peor que la dictadura militar. Sólo desde el desprecio propio por la democracia puede pensarse que un gobierno elegido por el pueblo, en pleno uso de su derecho a gobernarse, puede ser peor que una dictadura.

Por todo ello, lo que quiere plantearse casi como un juego de periodistas en busca de llamar la atención, visibiliza formas específicas de considerar la relación sociedad-religión y un modo especial de mirar la historia. A la religión los hombres debemos asumirla como algo personal y a los liderazgos sociales o políticos como un medio para transformar la comunidad.

En definitiva, la reunión de junio, será entre dos líderes, nos guste o no, y tendrá el carácter de reunión cumbre, del que esperamos surja lo mejor para la sociedad. Quien gane las elecciones de octubre no lo hará a partir de una foto u otra, sino como resultado de la voluntad de las mayorías. Tal vez esa noche no me quede contento por la elección, pero habré ratificado mi total adhesión a la democracia como forma de elegir a mis gobernantes.

JORGE GERBALDO
14/4/2015



[i] http://ledoymipalabra.com/?p=1373

miércoles, 27 de agosto de 2014

IGNACIO-GUIDO, TE DEVOLVEMOS A TU ABUELA

En estos días, el país derramó una lágrima de alegría con la noticia de la recuperación de Ignacio-Guido, nieto de Estela de Carlotto. Como todo el país, también me emocioné con el suceso e inmediatamente me surgió la pregunta sobre qué han significado las Abuelas de Plaza de Mayo para mí. De esto tratarán estas pocas palabras, ya que al pensarlo, fui gestando el mejor agradecimiento que puedo hacerles.
Para aquellos que nacimos a la militancia con la democracia, el tema de los derechos humanos era el central. Y en eso tanto Madres de Plaza de Mayo como Abuelas, conformaban el gran paradigma de la lucha.
Cada movilización, cada comunicado, cada una de las palabras que ellas decían, marcaban caminos. La militancia popular de los 80 y los 90 fue marcada a fuego por la lucha de los organismos de los Derechos Humanos. Aquel insigne “padre de la Plaza” que fue Augusto Comte, nos trasmitía el fervor para no olvidar, cuando éramos tratados como trasnochados en pleno Menemismo.
Sin dudas el gran espejo de lucha donde mirarnos eran las Madres y las Abuelas. Y es por ello que un día (allá por el siglo pasado), me sumé a la marcha de las Madres un jueves que estaba por Buenos Aires. Al finalizar me atreví y saludé a algunas. Quería tener el honor de haber tocado a esas señoras que nos enseñaban qué y cómo hacer. Y así fue que al acercarme a Tati Almeyda a saludarla e intercambiar algunas palabras me dijo: “gracias por venir”. Ella me decía a mí, gracias por venir. Y yo no tuve palabras para poder decirle, no, gracias a ustedes por enseñarnos cómo se lucha, enseñarnos cómo se busca justicia.
“Gracias por venir”, me dijo Tati. Y cuando pienso, estimo que lo mismo le habrá dicho María a Jesús cuando llegó Jesús a la fiesta de las Bodas de Caná. También seguramente así lo recibía Azucena Villaflor al asesino Alfredo Aztiz, cuando participaba de las reuniones de las primeras Madres en la Parroquia de la Santa Cruz. Porquería humana que fue tan macho como para secuestrar y asesinar a unas madres que buscaban a sus hijos y como el cobarde que era se entregó sin luchar en ocasión de la Guerra de Malvinas, llenando de oprobio a todos los jóvenes que entregaron su vida en las islas.
Esas Madres a Abuelas mostraron el camino, sin olvido y sin perdón. Buscando justicia, pero sin alimentar la venganza. Todos sabían dónde vivían los represores, dictadores, asesinos, torturadores, y nunca sufrieron un ataque o una represión, porque siempre la consigna fue JUSTICIA.
Y desde hace diez años, la justicia fue llegando. Se derogaron las leyes de impunidad de la época de Alfonsín y se anularon los indultos para los pocos condenados. Es más, hace unos días se condenó a los autores intelectuales del martirio del Enrique Angelelli en La Rioja. Obispo que fue asesinado por llevar la voz del Evangelio a aquellos que son sus dilectos destinatarios: los pobres, los oprimidos, los expulsados.
Es por eso que hoy me alegro. Las Madres y las Abuelas, así a secas, sin necesidad de aclarar, porque son nuestras madres y nuestras abuelas, están de fiesta con la recuperación de otro nieto y sobre todo de uno tan emblemático. Son nuestras madres y abuelas, porque las adoptamos. Y también porque ellas se dejaron querer. Porque uno puede estar de acuerdo o no en alguna definición política que tengan, pero nunca dejaremos de admirar su lucha.
Por ello, lo único que me sale en este momento es decirle a Ignacio-Guido: tomá te devolvemos a tu abuela, aquella que nos prestaste por 38 años y que nos sirvió de ejemplo. Ahora es de vuelta toda tuya. Nosotros ya aprendimos la lección y seguiremos buscando a los que faltan, ahora vos aprovechala, dale muchos besos y pedile que te cuente tu historia que de a poquito se fue transformando en la historia de todos nosotros.

Jorge Gerbaldo

Agosto 2014

sábado, 15 de marzo de 2014

SUBIR LOS CUADROS COMO MEMORIAL


En las últimas semanas, dos sucesos vinculados a la historia argentina reciente, han conmovido a distintos sectores de la Iglesia, por distintos motivos.
La relación de algunos sectores del episcopado nacional con la última dictadura (1976-1983) ha sido largamente estudiada y discutida. En esa discusión aparecían posiciones encontradas entre los que sostienen, con conocimiento de causa, que un sector de la Iglesia participó activamente en el plan sistemático de desaparición forzada de personas desarrollado por aquellos años, y otro sector que responde que quienes cuestionan la actuación de la cúpula eclesial, en definitiva son los mismos que por desvaríos teológicos y pastorales llevaron a toda una generación de jóvenes a la violencia y al socialismo apátrida.
Los hechos conocidos en estos días fueron:
a-      La aparición del texto original de la carta que el Obispo Angelelli le enviara a Mns. Zaspe, en donde cuenta la reunión mantenida con el Gral. Menéndez[1].
b-      La declaración en los juicios llevados a cabo en Córdoba por el campo de concentración de La Perla, de los miembros de la comunidad de La Salette que sobrevivieron al cautiverio[2].
Ambos sucesos se encuentran emparentados entre sí, ya que ambos sucedieron en la misma jurisdicción militar, la del Gral. Menéndez, quien hacía gala de su carácter de buen cristiano y relación personal profunda con el entonces arzobispo, Cardenal Primatesta.
Las declaraciones de los entonces seminaristas de La Salette que por aquella época estudiaban en Córdoba relatan por sí solas las peripecias y humillaciones que debieron vivir, aunque tuvieron la suerte de salir de lo que fue uno de los máximos centro de exterminio de la dictadura con vida.
Lo novedoso es la carta de Angelelli, ya que expone la nombrada reunión, que había sido negada terminantemente por el General y motivado el silencio de hermanos en el episcopado que decían no conocer nada.
En una entrevista en el programa “Ida y vuelta nacional” de Radio Nacional de Córdoba, la sobrina del Obispo asesinado y promotora histórica de una causa judicial que era sistemáticamente bombardeada por el episcopado, María Elena Coseano, cuenta que después de la reunión pasa a visitarlo y le pregunta ¿Cómo te fue? a lo que Angelelli le responde: “bien, pero me parece que me tengo que cuidar”. Sin dudas sería así ya que cinco meses después sería asesinado en una ruta riojana.
Dicen quienes escucharon las declaraciones de los detenidos en la comunidad de La Salatte que la deducción de sus dichos es que sin apoyo de la jerarquía eclesial, el golpe de Estado y la permanencia de la dictadura no hubiera sido posible. No sé si eso será tan exacto, pero sin dudas los militares tuvieron en un sector de la Iglesia un aliado privilegiado. Esto sobre todo, porque compartían un mismo enemigo: aquellos cristianos que habían descubierto la profundidad del Evangelio y el sentido profundo del mensaje liberador de Cristo. Estos enemigos eran los estudiantes de clase media que vieron en la política un mensaje de amor y por ello se sumaron masivamente a la Juventud Peronista; los que a partir de la experiencia de tantos curas obreros, militaban en los gremios combativos; los que lucharon por la dignidad de un campesinado proletarizado a través de las Ligas Agrarias y tantas otras experiencias de liberación.
Pero el episcopado sigue callado. Sus líderes no han sabido enfrentar la situación con la dureza que deberían haberlo hecho. Al igual que lo sucedido con los sacerdotes pederastas, no hay definiciones contundentes y sin posibilidad de dobles interpretaciones.
En la Argentina, cada sector debió asumir sus responsabilidades por la masacre que llevaron adelante los esbirros de la dictadura. El ejército lo hizo en la persona del Gral. Balza, allá por 1995. La Iglesia realizó un lavado examen de conciencia en las celebraciones del Año Santo del 2000, aquí en Córdoba y tuvo que reiterarla en un comunicado en 2012[3], luego de que el dictador Jorge Videla dijera en una nota a una revista española que había consultado con la jerarquía los planes a seguir desde el gobierno para el llamado “combate a la subversión”.
El gran gesto de memorial, lo tuvo por parte del Estado, el Presidente Néstor Kirchner, cuando el 24 de marzo de 2004 ordenó descolgar de la galería de fotos del Colegio Militar de la Nación las imágenes de Videla y Bignone[4], dos de los dictadores que se desempeñaron como presidentes en esos años.
El episcopado Argentino se encuentra en deuda, no sólo con la sociedad en su conjunto, sino con la misma Iglesia, como pueblo de Dios que camina estos rumbos en esta época y esa mora debería ser saldada. Lo simbólico del gesto de Kirchner debería servir de iluminación. Las fotos, en cuanto puesta en presencia de personas significativas para cada uno, es memorial y actualización de lo que significa su testimonio (martyria) para quienes seguimos aquí.
Por eso sería magnífica idea que a diferencia de las fotos de los dictadores que fueron quitadas, las fotos de los ejemplos de pleno compromiso cristiano fueran elevadas. Que pudiéramos ver presidiendo la sala de reunión de nuestra conferencia episcopal las fotos de los Obispos Angelelli, Ponce de León y Devoto. Que las iglesias catedrales tengan como figura insigne en sus puertas las fotos de los mártires Palotinos, de los curas y laicos riojanos asesinados por su acción pastoral y de Carlos Mujica (tan recordado en estos días) que fue muerto por ser un cura que quiso una Iglesia pobre para los pobres.
Si de algo podemos estar orgulloso los cristianos es de la esperanza. Es ella la que nos ilumina y nos permite seguir soñando la utopía de una Iglesia que no olvide sino que haciendo pie en sus mártires, como lo hizo la Iglesia romana del siglo III, surja en testimonio y comprensión.
Jorge Gerbaldo
15/3/2014

martes, 4 de febrero de 2014

ANTE LA ACTUAL SITUACIÓN ECONÓMICA EN ARGENTINA

ANTE LA ACTUAL SITUACIÓN ECONÓMICA EN ARGENTINA

En estos últimos días, la situación económica en Argentina, ha sufrido un embate muy cruel  de aquellos sectores que desde hace más de 10 años no se sienten cómodos con una serie de decisiones tomadas por esta administración nacional.
Diversas teorías y soluciones se han presentado en los medios durante las últimas horas. El periodista Enrique Lacolla habla de un intento de un golpe de estado[1]. Por su parte el sociólogo Atilio Borón ha iniciado un debate acerca de la necesidad de la reforma tributaria integral y la nacionalización (modernizada) del comercio exterior[2].
La verdad es que nada de lo que se pueda debatir en esta realidad Argentina sobra. Aunque por momentos pareciera un diálogo de sordos, ya que nadie quiere escuchar el argumento del otro y cada postura desacredita o apoya los dichos de los demás según su posicionamiento respecto al gobierno. De este modo generamos discusiones, muy apasionadas, pero ninguna solución.
Esta administración, ha cometido muchos errores pero también innumerables aciertos. Tal vez el mayor yerro sea el pensar que era inagotable y en la Argentina, todo proyecto político tiene fecha de vencimiento. Sobre todo cuando no se fue capaz de construir una nueva fuerza, sin historias trágicas y elementos provenientes de una política marcada por derroteros diversos. Ya lo hemos dicho, pero también es cierto que debe ser repetido: con la misma estructura corrupta de un Partido Justicialista que entregó el país al Consenso de Washington y a las multinacionales imperialistas y sus gerentes nacionales, mal se puede intentar un cambio.
Ese es el problema madre de esta administración. No ha intentado modificar un modelo capitalista que es, por definición, corrupto y que tiene como fundamento el considerar que sólo una parte de la sociedad – la que ellos denominan “buena” – tiene derecho a participar de las bondades del modelo.
Este gobierno no supo cambiar el modelo, pero ello no fue obstáculo para ser profundamente aborrecido por aquellos que gerencian  el capitalismo nacional. Este imperialismo no ha soportado muchas cosas, en primer lugar que sea una mujer quien ejerza el poder; tampoco que se haya hecho justicia con aquellos que durante la dictadura asesinaron, torturaron, robaron niños, etc.; y mucho menos aceptar que los trabajadores incrementen su participación en la riqueza nacional.
Estas son políticas que durante los últimos diez años han sido positivas. Pero siendo esto así, no ha sabido el gobierno, hacer una gestión sin corrupción. Esto es muy grave, no sólo por la gravedad misma del delito de enriquecerse a costas del Estado, sino porque abre una ventana al ataque de la oposición.
Esta oposición que no ha sabido, durante esta última década, qué hacer. Cuando lograron ser más que el oficialismo en la Cámara de Diputados de la Nación, soñaron con el proyecto unitario y se destruyeron en mil pedazos. Lo que pasa es que no entienden que no tiene sentido el soñar estar todos juntos, sino que algún opositor debe tener una propuesta distinta y superadora a la del gobierno para ser aceptable. Es sencillo oponerse a cada medida gubernamental, sin explicar qué se haría si tuviesen que tomar una decisión sobre cada tema. Aún peor es escuchar a aquellos que se animan a proponer algo, ya que es volver a hacer lo mismo que nos puso en esta situación. Porque debemos entender que no estamos como estamos fruto de una mano invisible que nos envió a este lugar, sino que la actual situación es aún fruto del reinado absoluto de los carteles capitalistas que sumieron al país en la miseria y la corrupción, del mismo modo que están haciendo hoy con los hermanos pobres de la Comunidad Europea.
El ataque especulativo de las últimas semanas, creemos, tiene dos responsables; por un lado una oligarquía que ha encontrado en lo económico el flanco más débil del gobierno para dominarlo, y por otro un gobierno que no sabe qué hacer con el mercado cambiario. Y no lo sabe desde hace mucho tiempo. No lo supo arreglar cuando se les fugaban por años miles de millones de dólares y tampoco cuando quiso controlar esa fuga.
Lo que sí sabemos es quien ganas más y quien pierde más
según sea el triunfador en esta batalla. Si ganan los que quieren destruir las reservas en divisas de la Nación, ganan las diez empresas agroexportadoras que manejan el 95% del mercado externo de granos y pierden todos aquellos que expulsados del sistema, apenas sobreviven – casi indignamente – con lo poco que puede aportar el presupuesto social, que aunque ha crecido exponencialmente  sigue siendo insuficiente. Si es el gobierno quien triunfa, los asalariados perdemos menos, ya que no ganamos, porque seguirá vigente la política de discusión salarial y la promoción del empleo por la obra pública. Y digo perdemos menos, porque al no poder controlarse la inflación, perdemos todos los días un poco de nuestro salario.
Dice el Papa Francisco en Exhortación Evangelii Gaudium, citando a Pablo VI: “Hay que repetir que los más favorecidos deben renunciar a algunos de sus derechos para poner con mayor liberalidad sus bienes al servicio de los demás”. Y agregamos, que si no lo hicieren, es responsabilidad del Estado, como protector y guardián del bien común, quien debe crear las herramientas para que esto suceda.
Estamos ante un intento desestabilizador, nuevamente por parte de aquellos que poseen el poder económico. Y no es gratuito, es fruto de las propias ineptitudes de aquellos que nos gobiernan, que dormidos en los laureles de los triunfos electorales soñaron que podían hacer lo que quisieran. El gobierno debe despertar y la sociedad debe cuidar que esta desestabilización no crezca, porque hasta aquellos que hoy no están de acuerdo con el gobierno sufrirán las consecuencias de un nuevo colapso político generado desde el poder económico.

JORGE GERBALDO
04/02/2014

viernes, 3 de enero de 2014

OYENDO LAS EXPERIENCIAS DE LOS FIELES

Ofrecemos hoy un documento promovido por el John Wijngaards Catholic Research Centre (fundado en 1983 por el teólogo inglés John Wijngaards. con el fin de fomentar  la “formación a una fe adulta”), y redactado por Joseph Selling de la Universidad de Lovaina, tras haber consultado a un nutrido grupo de teólogos. En el enlace anterior, tras el texto del documento en inglés se pueden ver las personas que han colaborado en la redacción, primeros firmantes. Pero se invita a todas a adherirse al mismo. Si alguien, tras leerlo, quiere firmarlo puede (hoy o en los próximos días) acceder directamente a la página de la firma.

Cuando el Concilio Vaticano II redactó el documento sobre “Dignidad del matrimonio y de la familia y su valorización” (Gaudium et Spes, Parte II, capítulo 1 §§ 47-52), los obispos empezaron a prestar oídos a las personas casadas, dedicando atención a sus experiencias personales. El resultado fue una enseñanza renovada y más realista. Sin embargo, cuando se preparó y celebró el Sínodo de los obispos sobre los deberes de la familia cristiana, en 1980, sólo se invitó a algunos laicos cuidadosamente seleccionados. Estos no levantaron una voz crítica, ignorando pruebas evidentes del hecho de que la enseñanza de la Iglesia en lo tocante al matrimonio y a la sexualidad no respondía a las exigencias de los fieles. El Sínodo derivado de ello no aportó nada útil a nivel pastoral.
Exhortamos ahora a los fieles católicos, y a cualquiera que esté interesado, a que comparta sus propias experiencias con los líderes de la Iglesia y a que exponga sus ideas y preocupaciones. Algunas de las cuestiones que se plantean aquí parecen ser merecedoras de una especial atención.
  • LOS LÍDERES CARECEN DE EXPERIENCIA EN LO TOCANTE A LA VIDA DE LAS PERSONAS CASADAS
El hecho es que la mayor parte de la enseñanza oficial de la Iglesia referente al matrimonio y a la familia la han elaborado y promulgado hombres que carecen de experiencia directa y personal de la vida matrimonial  en el mundo contemporáneo, dado que su voto de celibato excluye cualquier forma de relación sexual. Como resultado, se habla poco y con escasa claridad a las personas que tratan de vivir bien su sexualidad, con el fin de establecer relaciones significativas y prepararse al compromiso serio de una vida de amor que pueda englobar los retos de la paternidad/maternidad.
  • EL MATRIMONIO EXISTE EN MÚLTIPLES FORMAS
El documento divulgado en preparación del Sínodo, Lineamenta, habla del matrimonio como si sólo existiera una forma de él y, por consiguiente, como si todas las familias fueran iguales. Con todo, la experiencia de los fieles revela que esto no es cierto, ni histórica ni geográficamente, dado que, incluso en el interior de una misma cultura y de un mismo período histórico, existe una multiplicidad de formas de relación conyugal y de estructura familiar. Asimismo, en muchos casos, el matrimonio y la familia no constituyen la base de la estructura social tal como muchos documentos de la Iglesia dan a entender, dado que, a menudo, en realidad son víctimas de la pobreza, de la guerra, del materialismo, del abuso de poder y de una Iglesia que parece no comprender los retos que deben afrontar las personas casadas.
  • LA VIDA MATRIMONIAL ES REALMENTE COMPLEJA
Mientras el documento deja la impresión de que la enseñanza actual de la Iglesia es la misma desde la época de Cristo, tiene el fallo de no admitir que sólo en el siglo XII se reconoció el matrimonio como sacramento y que  más o menos, en esa misma época, es cuando adquiere forma canónica la noción de vínculo indisoluble, establecido por consenso y a través de la consumación del acto sexual. Aunque la Iglesia siempre enseñó que “no separe el hombre lo que Dios ha unido” Mateo 19,6; Marcos 10,9),  no ha proporcionado ningún criterio para determinar lo que, de hecho, Dios ha unido. La experiencia ha demostrado que cumplir sencillamente lo que prevé la forma canónica del matrimonio no ofrece la garantía de que se haya asumido un compromiso genuino, informado y sincero.
Cuando resulta evidente –y pueden pasar muchos años- que no existe realmente ningún compromiso conyugal o, peor aún, cuando un compromiso conyugal sincero es traicionado por un partner infiel, a menudo pasa que las personas que afrontan esta tragedia son consideradas culpables o tratadas como pecadoras permanentes, en vez de sentirse confortadas con la clemencia y la comprensión. Si las personas legalmente divorciadas tratan de construir una nueva relación, frecuentemente para ofrecer un ambiente familiar a los propios hijos, la Iglesia institucional, en vez de operar en el sentido de una reconciliación como han hecho la mayoría de nuestros hermanos cristianos, reacciona vedándoles la Eucaristía. Esperar que estas personas lleven una vida de celibato supone una visión severa y recelosa de la sexualidad humana.
  • LAS ORIENTACIONES DE LA IGLESIA CARECEN DE SENSIBILIDAD
Normalmente, a quienes están interesados en mantener relaciones conyugales se les ofrece escasa orientación sobre el modo de proceder en este importante momento de maduración. La preparación al matrimonio se centra a menudo en la indicación de evitar cualquier relación sexual antes del intercambio público de promesas y de renunciar al uso de contraceptivos, con independencia de cuales sean las consecuencias para la pareja. Las personas que viven una relación y quizás conviven con el propio/la propia partner son consideradas unilateralmente inmaduras, egoístas, no dispuestas a asumir compromisos serios y que no  respetas la autoridad. En vez de prestarles asistencia en lo que podría ser un viaje hacia una relación definitiva, la Iglesia las condena como si estuvieran viviendo de modo inmoral.
  • FALTA EL APOYO PASTORAL A LOS JÓVENES
Nos encontramos frente a una cosificación y a una explotación de la sexualidad sin precedentes, especialmente a través de la comunicación global. Si la Iglesia ha sido veloz para condenar lo que considera inmoral, ofrece poca ayuda concreta a millones de personas –sobre todo los jóvenes- respecto al modo de afrontar tales presiones y desarrollar una comprensión sana, amorosa, positiva y alegre de la sexualidad. Mientras existen muchas reglas referentes a qué (no) hacer, no se ofrece prácticamente ningún instrumento a las personas para ayudarles a navegar en estas complejas y, a menudo,  turbulentas aguas, para afrontar la gestión equilibrada de la propia sexualidad.
  • PROSIGUE LA DISCRIMINACIÓN DE LAS PERSONAS HOMOSEXUALES
Si bien la Iglesia ha hecho algún progreso al aceptar el hecho de que no todas las personas sienten inclinación por una unión heterosexual estable, sin embargo ha hecho muy poco para fomentar la aceptación de personas con orientaciones sexuales alternativas como dignos miembros de la iglesia y de la sociedad. La tarea de educar a los fieles en el respeto de cada persona que no corresponda a sus expectativas personales, en particular cuando tales personas están viviendo de manera honesta, todavía sigue pendiente de aplicación en la mayor parte de las parroquias católicas.
  • DEBERÍA ESTAR PERMITIDA LA CONTRACEPCIÓN RESPONSABLE
En los últimos 45 años, el liderazgo de la Iglesia se ha  aferrado a una enseñanza sobre la paternidad/maternidad que excluye prácticamente casi todos los medios de regulación de la fertilidad. Tras el intento por parte de la Gaudium et Spes de superar la perspectiva canónica del matrimonio como una institución dirigida primordialmente a la procreación y a la educación de los hijos, el autor de la Humanae Vitae,ignorando la indicación  de su mismo comité consultivo en el sentido de avanzar con la enseñanza del control de la natalidad, ha reafirmado la noción según la cual una “apertura a la procreación” debe estar garantizada en cada acto sexual conyugal. Los líderes de la Iglesia deben comprender que ha llegado la hora de reformar dicha enseñanza.
Debería dejarse a la conciencia de cada pareja la posibilidad de encontrar un  modo responsable de regular la fertilidad que resulte apropiado para la situación específica de cada uno. Si algunos modos de evitar la concepción se pueden considerar no ideales, estos sin embargo no deberían ser definidos como “intrínsecamente malos”. Dicha terminología confunde en vez de aclarar. El uso de una contracepción responsable no debería ser considerado materia para el sacramento de la reconciliación.
  • RESULTAN CRUCIALES LAS INDICACIONES DE LOS LAICOS SOBRE LA VIDA MATRIMONIAL
Por último, las enseñanzas oficiales sobre el matrimonio y la sexualidad, basadas en nociones abstractas y superadas de la ley natural –o por lo menos en conceptos de sexualidad humana carentes de fundamento científico-, en su mayor parte resultan incomprensibles para la mayoría de los fieles. Quienes enseñan no sólo deben comprender la materia, sino también entender a quienes tratan de enseñar. Creemos que se ha hecho una consulta insuficiente de todos estos fieles, en representación de un amplio abanico de experiencias y de reflexiones, para no mencionar una cantidad considerable de conocimientos de quien posee competencias profesionales. Creemos que sea necesario tomar en serio los datos de la experiencia humana en la formación de las orientaciones pastorales.