sábado, 14 de enero de 2012

CRISTINA FERNÁNDEZ - UNA BÚSQUEDA DE IDENTIDAD PROPIA

La presidenta argentina Cristina Fernández, asumió el último 10 de diciembre, luego de una de las victorias electorales más importante de la historia. El 54,11% de los votos marca el altísimo grado de apoyo a la gestión.
Pero empecemos a aclarar. Sin dudas ese nivel de popularidad surge a partir del 2010, ya que luego del extenso conflicto con la patronal agropecuaria del 2008, por el tema de las retenciones móviles a las exportaciones de granos, en las elecciones legislativas (de medio término las llaman algunos parafraseando la terminología estadounidense), su gobierno estuvo muy golpeado al perder la mayoría en el parlamento.
Aciertos y valores de gestión fueron los elementos considerados por la gente. La reactivación de la economía llevada adelante por la administración de su marido desde el 2003, estuvo en la consideración positiva del electorado. A esto debemos sumarle una oposición sin proyecto, sin propuestas, que el único atisbo de plantearse como alternativa, fue reunirse todos para desbancar al oficialismo de la conducción de la legislatura.
El fallecimiento de su esposo le dio, además, un fuerte envión. El imaginario popular le otorga un valor especial a la viudez y la sensación de desamparo que ello genera. A esto debe sumarse que en general el muerto es recordado siempre con más caridad que cuando estaba vivo (se intenta ver lo bueno y no lo malo del fallecido). La muerte de Néstor ha creado sin dudas, un nuevo liderazgo mítico en la Argentina, similar a otros ya existentes: Carlos Gardel, es “Carlitos”; Juan Domingo Perón, es “el General”; ahora Néstor Kirchner es entronizado por el discurso presidencial como “Él”. Hasta la jura del nuevo mandato fue por “Él”.
En este contexto político, generado por elecciones que ni se soñaban un año antes, la Presidenta comenzó su mandato, en términos de gestión, la semana posterior al escrutinio.
Se comenzó con una etapa bastante complicada de lucha con la fuga sistemática de capitales. Creemos que las medidas no fueron las más realistas para terminar con ese flagelo, sin embargo manifiestan preocupación por un problema que afecta a nuestro país desde tiempos de la dictadura de Onganía, que a través de su ministro Krieger Vasena, garantizó a las empresas transnacionales la posibilidad de transferencia de remesas ilimitadas a sus casas matrices.
Además, inició el proceso de “de - subsidiar” a la economía. Fruto de las necesidades generadas por los coletazos de la crisis del 2001, el Estado se vio en la obligación de subsidiar a gran parte de la economía para generar el fundamento necesario de un despegue al crecimiento. El problema hoy, en que la economía se encuentra estabilizada aunque en un contexto inflacionario permanente, es que para la sociedad tiene más visos de “tarifazo” que de sinceramiento de los precios de bienes de consumo y servicios.
Otro tema que la presidente tomo en sus manos fue el enfrentamiento con Moyano, Secretario General de la central sindical (CGT) quien tal vez sea el único capaz de liderar un proyecto alternativo al del kirchnerismo con posibilidades de crear un espacio político que reuniría una parte de la vertiente peronista del proyecto oficial. Para este contrapunto, CFK utilizó una frase, que en boca de cualquier otra, hubiera sido “facturada” como “gorila”. “El derecho de huelga, no es derecho de extorsión”. Esta frase, en boca de cualquier otro, hubiera sido considerada y condenada como “gorila”. Sobre todo si se contextualiza a un par de días de una participación activa de la presidenta en el foro de la Unión Industrial, lo que la ubicó en mayor cercanía de los empresarios que de los trabajadores.
Sin dudas esta administración tuvo el valor de rescatar el salario del trabajador como elemento estabilizador del crecimiento económico. Junto con el auge de las exportaciones agroalimentarias basada en la entrada al mercado internacional de China e India.
Pero no es menos cierto, que, como planteara Hugo Moyano en su discurso del día del trabajador camionero, hubo por un lado un vaciamiento de la estructura orgánica del peronismo (PJ), además de algunos reclamos propios e históricos del sindicalismo peronista.
No obstante ello, el mayor déficit de esta administración, (recordando que utilizamos éste término para englobar tanto a la presidencia de Néstor Kirchner como a las dos de Cristina Fernández) no pasa centralmente por estos reclamos.
Hay temas centrales en lo económico que aún exigen una consideración. Uno de ellos es una ley de Entidades Financieras que las pongan al servicio del desarrollo económico alcanzado por el país en su conjunto. Otro, es sin dudas la necesidad de grabar las transacciones bursátiles y financieras en su conjunto, ya que hoy un trabajador paga impuesto a las ganancias por su sueldo y quien “juega” millones en la bolsa no tributa ni un centavo. A esto debemos sumarles los problemas a futuro que traerán los proyectos de minería a cielo abierto en la zona cordillerana, cuyo daño ambiental es devastador además de no pagar ninguna retención la exportación de los minerales extraídos.
En lo político, a pesar del incipiente desarrollo de los primeros años de una construcción alternativa, hubo una segunda etapa caracterizada por un apoyo institucional en el aparato peronista, especialmente en la provincia de Buenos Aires. De ello se valió Néstor Kirchner para recuperar espacios políticos en el 2007. Sin embargo, pareciera ser que luego de su muerte, Cristina Fernández modificó esa situación y su apoyatura política recae en lo que se conoce como “tropa propia” para desarrollar su gobierno.
Es así que comienza una nueva etapa, a partir de 2010, que podría denominarse de “deconstrucción” del peronismo, realizando un paralelismo con los filósofos pos modernos y su nueva forma de ver el mundo.
Pero eso, me parece, es “harina de otro costal” que será mejor analizar después.

Córdoba, 14 de enero de 2012

lunes, 21 de marzo de 2011

¡Es la Amazonía, estúpido!

Por Atilio A. Boron
Todos recuerdan aquella frase con la que Bill Clinton desarmó a George Bush padre en la competencia presidencial de 1992. La misma expresión podría utilizarse en el momento actual, cuando muchos piensan, en Brasil y fuera de él, que Obama está de visita en ese país para vender los F-16 fabricados en Estados Unidos, y promover la participación de empresas norteamericanas en la gran expansión futura del negocio petrolero brasileño. También, para asegurar un suministro confiable y previsible para su insaciable demanda de combustibles mediante acuerdos con un país del ámbito hemisférico y menos conflictivo que sus proveedores tradicionales del Medio Oriente o la propia Latinoamérica, entre otros negocios.
Dado lo anterior, hay que preguntarse acerca de los objetivos que persigue la visita de Obama a Brasil. Veamos los datos del contexto: desde la inauguración del gobierno de Dilma Rousseff la Casa Blanca desplegó una enérgica ofensiva tendiente a fortalecer la relación bilateral. El interés se desató ante el recambio presidencial y la esperanzadora señal procedente de Brasilia, cuando la nueva presidenta anunció que estaba reconsiderando la compra de 36 aviones de combate a la firma francesa Dassault que, en su momento, había anunciado el saliente presidente Lula. Este cambio de actitud hizo que los lo-bbistas de las grandes empresas del complejo militar-industrial –es decir, el “gobierno permanente” de los Estados Unidos, con prescindencia del transitorio ocupante de la Casa Blanca– se dejaran caer sobre Brasilia con la esperanza de verse beneficiados con la adjudicación de un primer contrato por 6000 millones de dólares. Pero sería un error creer que sólo la motivación crematística es la que inspira el viaje de Obama.
En realidad, lo que a aquél más le interesa en su calidad de administrador del imperio es avanzar en el control fáctico de la Amazonía. Requisito principal de este proyecto es entorpecer, ya que no puede detener, la creciente coordinación, cooperación e integración política y económica en curso en la región y que tan importantes fueron para hacer naufragar el ALCA en 2005 y frustrar la conspiración secesionista y golpista en Bolivia (2008) y Ecuador (2010). Sorprende, dados estos antecedentes, la indecisión de Rousseff en relación con el reequipamiento de sus fuerzas armadas, porque si finalmente Brasil llegara a cerrar el trato favoreciendo la adquisición de los F-16 en lugar de los Rafale franceses, su país vería seriamente menoscabada su voluntad de reafirmar su efectiva soberanía sobre la Amazonía. Si tal cosa llegara a ocurrir, es porque la Cancillería brasileña habría pasado por alto el hecho de que en el tablero geopolítico hemisférico Washington tiene dos objetivos estratégicos: el primero, más inmediato, es acabar con el gobierno de Chávez apelando a cualquier expediente. Pero el fundamental es el control de la Amazonía, lugar donde se depositan enormes riquezas que el imperio, en su desorbitada carrera hacia la apropiación excluyente de los recursos naturales del planeta, desea asegurar para sí sin nadie que se entrometa en lo que su clase dominante percibe como su hinterland natural: agua, minerales estratégicos, petróleo, gas, biodiversidad y alimentos. Y, coherente con esta realidad, sería insensato para Brasil apostar a un equipamiento y una tecnología militar que lo colocaría en una situación de subordinación ante quien ostensiblemente le está disputando la posesión efectiva de los inmensos recursos de la Amazonía.
Para disimular sus intenciones Washington ha utilizado un sutil operativo de distracción en el cual Itamaraty cayó como un novato: ofrecer su apoyo para lograr que Brasil obtenga un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Deslumbrados por esa promesa, la Cancillería brasileña y el alto mando militar no percibieron que mientras se entretenían en estériles conversaciones sobre el asunto la Casa Blanca iba instalando sus bases militares hasta rodear completamente la Amazonía. Por eso, pretender reafirmar la soberanía brasileña en esa región apelando a equipos, armamentos y tecnología bélica de Estados Unidos constituye un mayúsculo error, pues la dependencia tecnológica y militar que ello implicaría lo dejaría atado de pies y manos a los designios de la potencia imperial.

Pagina 12 21/3/2011

viernes, 10 de diciembre de 2010

El secreto y la mentira de los derechos humanos de “todos” - por José Ignacio Calleja

   El ambiguo estado de los derechos humanos en el mundo nos urge a preguntar mil veces por esta cuestión mayor de la vida en común. ¿Faltará alguna palabra que decir sobre ellos? Hace un tiempo, no sé cuántos años, yo no me sentía demasiado atraído por la reflexión sobre los derechos humanos. La sentía tan teórica y manipulada que me acercaba a ella como a regañadientes. Hay que ser falsos, –pensaba–, para hablar así del ser humano sin enmudecer al ver un telediario. Lo sigo pensando.
            Un día, tampoco sé bien cuándo ni importa ahora, leí un texto de Ignacio Ellacuría y al poco otro de Juan Luis Segundo. Son teólogos de la liberación, como el lector sabe, y  allí aprecié algo en lo que no había pensado. Era esta idea, o quizá más que una idea, una máxima vital: “Nunca digan que los pobres han perdido la dignidad humana, ni en situaciones extremas, pues la dignidad de su ser personas es lo único que les queda contra la opresión y el olvido”. Y seguían estos maestros de lo mejor de la vida en común con su intuición irrenunciable: “La dignidad, –venían a decir–, es lo único que le queda al ser humano más pobre, a la víctima de la mayor injusticia, para rebelarse cuando se lo han quitado todo”. Poco después, o quizá antes, ¡qué más da!, leí esto mismo en nuestro Juan Luis Ruiz de la Peña. Sólo por esto, descanse en paz. Se lo merece.
          Y es verdad. La dignidad del ser humano, esa realidad óntica y moral que se expresa como inteligencia y libertad, y de la que derivan nuestros derechos fundamentales, es nuestro bien por excelencia; y en su excelencia única, es la realidad que nadie puede negar para defender sus propios derechos. Esto es lo que hay detrás de una ética civil y de una democracia política. Y esto es lo que cuestiona de manera absoluta la “justicia” de la legalidad internacional y la perversa manera de resolver hoy, por ejemplo, la crisis económica y su reparto de esfuerzos. 
          Es sabido que la distancia que media entre los principios éticos y la realidad social hay que salvarla con sabiduría política y moral. Es decir, hay que tener habilidad política para conseguir el equilibrio posible, en un lugar y momento determinados, entre los recursos de todo tipo y los diversos objetivos sociales. Este equilibrio social  tiene siempre un hilo conductor en su moralidad y su realismo. No es otro que el respeto de la dignidad y los derechos humanos de todos, y su primera medida, las necesidades más fundamentales de la gente más pobre y débil. Con discernimiento sobre las responsabilidades personales, y con exigencia en su caso, desde luego que sí; pero con las necesidades y libertades de los más débiles en el centro. Sin los más pobres y débiles, no hay dignidad humana para los demás. Sería una nueva manera de amurallar el castillo del señor feudal.
           Como yo procedo del mundo cristiano y católico, es lógico que reclame una posición absolutamente firme de la Iglesia en cuanto a la dignidad humana, con todas sus consecuencias personales y sociales. Hace tiempo, demasiado, que el discurso moral de la Iglesia Católica es rotundo en cuanto a la dignidad humana de todos, pero muy pobre en sus consecuencias sociales para ella y para el mundo. No son ganas de polémica. Lo digo porque me importa mucho.
 José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete
Experto en Moral Social Cristiana
Vitoria-Gasteiz.

martes, 7 de diciembre de 2010

Formosa: Hipocresía, discriminación y muertes - por Adolfo Pérez Esquivel

En la Argentina los pueblos indígenas son discriminados, silenciados y sometidos a un genocidio silencioso a través del tiempo, expulsándolos de sus tierras ancestrales, destruyendo la biodiversidad de los montes, esencial para su vida y sustento.

No se les reconoce su identidad, ni valoran sus culturas; viven arrinconados sin protección alguna y sufren la represión, en éste caso concreto en la Comunidad QOM La Primavera, en Formosa. De víctimas, los indígenas han pasado a ser acusados de ser los victimarios, con la complicidad de jueces y el gobernador de la provincia de Formosa, un terrateniente feudal que maneja la provincia de acuerdo a sus intereses.

Las consecuencias de la fuerte represión policial ordenada por el juez y el gobernador, Gildo Insfrán, su ministro de gobierno, Jorge Gonzáles, el comisario de Laguna Blanca, Ricardo Cajes, es el asesinato de dos miembros de la comunidad Qom, Sixto Gómez y Roberto López, el día 23 de noviembre y la quema de 17 casas dejándolos en la total indigencia, donde continúan siendo amenazados.

A Buenos Aires llegó Félix Díaz, líder de la comunidad, reclamando el derecho de su pueblo; quien salvó su vida gracias a la ayuda de sus hijos que lo ocultaron en el monte para impedir que lo asesine la policía. Félix intenta tener una entrevista con la Presidenta Cristina Fernández, esperemos pueda lograrla y reclamar el fin de la represión y el respeto a sus tierras según lo establece la Ley 23.160 de Emergencia de Tierras de las Comunidades Originarias del país.

Desde los ámbitos oficiales provinciales y nacional se enarbolan banderas en defensa de los derechos humanos, que se acota a la época de la dictadura militar desde 1976 a 1983, pero no se quiere mirar la situación actual de los derechos humanos que con absoluta impunidad continúan violándolos, como la Constitución Nacional, la Convención Internacional de los pueblos indígenas, proclamado por la ONU y la Convención 169 de la OIT-

Esto que señalo no es nuevo, es un grave problema estructural que viene desde hace muchos años, podríamos decir desde la conquista y la independencia como nación, que ha cumplido el Bicentenario para algunos, mientras los pueblos originarios continúan excluidos y discriminados.

Todo el manejo hipócrita de la gobernación de Formosa y las graves consecuencias que vive la Comunidad Qom, me recuerda a T. Mentón cuando señala que: “La mayor necesidad de nuestro tiempo es limpiar la enorme basura mental y emocional que atasca nuestras mentes y convierte toda vida política y social en una enfermedad de masas. Sin esa limpieza doméstica no podemos empezar a ver. Si no vemos, no podemos pensar”.

Hay mucha basura mental y debemos actuar rápidamente para evitar mayores males, como es la apropiación de las tierras de los hermanos indígenas en todo el territorio nacional

Reclamamos la intervención de la Provincia de Formosa, la renuncia del gobernador Insfrán y de su ministro de gobierno Jorge Gonzáles, con quien me entrevisté en Buenos Aires hace aproximadamente dos meses para tratar el problema de las comunidades en Formosa y terminó asumiendo la represión en lugar de una solución, beneficiando al terrateniente que quiere apropiarse de las tierras, Cecilio, Pedro y Ariel Celía, siendo uno de ellos el que disparó primero contra Félix Díaz

Reclamamos la destitución y procesamiento del comisario de Laguna Blanca y los policías que intervinieron en la represión y muerte de los hermanos de la comunidad La Primavera, habiendo llegado más de cien policías a caballo y de otras reparticiones de la provincia, mientras la gendarmería nacional se instalaba como espectadora y no para evitar la represión.

El gobierno de la provincia de Formosa es aliado del gobierno nacional, pertenece al mismo partido peronista K. El gobierno nacional tiene que tener claro que sostener a una gobernación que reprime y margina a los pueblos originarios no es ético, ni bueno para el mismo gobierno y el país, al que contaminan con la basura mental y acciones facinerosas y represivas.

He tratado estos días de comunicarme con el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, en Casa de Gobierno, sin resultado alguno, pareciera que frente a éstos conflictos los teléfonos y celulares están “ocupados para no oír, ni ver”.

El reclamo que quería hacerle es: el envío urgente de una comisión investigadora para determinar los responsables de los asesinatos, la quema de viviendas y se respete el derecho de los pueblos originarios y enviarles ayuda humanitaria, les falta agua y alimentos y reponer sus bienes quemados por la policía y los matones Celía. La gendarmería nacional es dirigida y dependiente del gobierno nacional, debe dar orden de protección a la Comunidad La Primavera y evitar mayores males. Estas desgracias pasan en el país y el gobierno sabe que en Formosa su aliado Insfráin no lo va a hacer.

El gobierno trata de “negociar” frente a la grave situación, entre el gobernador y la comunidad La Primavera, es decir en romance campero, “les quieren enroscar la víbora”; no deben caer en negociar con los asesinos; es necesario tener claridad conceptual y mucha firmeza, los crímenes cometidos contra los indígenas y la destrucción y quema de las casas no pueden quedar en la impunidad.

Es necesario señalar que viajaron a la Comunidad la Primavera, algunos diputados, representantes del INADI, de organismos de derechos humanos, Amnesty Internacional llevando solidaridad y apoyo, pero no es suficiente, hay que encontrar soluciones permanentes y el derecho de verdad y justicia.

La pregunta es si tiene que haber muertos y heridos, donde la desgracia y el dolor se instale para que los funcionarios del gobierno reaccionen y piensen qué van hacer para paliar o lo que es peor silenciar el dolor de los pueblos originarios, para que nada cambie.

La Argentina no es soberana, nos han transformado en feudos medioevales. Tengo que señalar que otros gobernadores hacen lo que quieren y no lo que deben, como en La Rioja y San Juan, que actúan como feudos y desconocen la ley nacional de protección de los glaciares para beneficiar a sus socios y aliados de empresas transnacionales mineras como la Barry-gold y La Alumbrera.

¿Bicentenario, democracia, derechos humanos, para quien? Debemos liberar la palabra para comprender qué estamos viviendo. El antiguo proverbio dice: “El pez no ve el agua, porque vive en ella” y muchas veces el agua está contaminada y podrida y no se ve.

Buenos Aires, 2 de diciembre del 2010

- Adolfo Pérez Esquivel es Premio Nobel de la Paz 1980.
 


http://alainet.org/active/42780

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Néstor Kirchner: legados y desafíos - por Atilio Boron

Es indiscutible que la inesperada y prematura desaparición de Néstor Kirchner tendrá un enorme impacto sobre la vida política argentina. Sucintamente podría decirse, primero, que con él desaparece el político más influyente de la Argentina, el que marcaba la agenda de la discusión pública y el ritmo de la vida política nacional.
 
Segundo, que durante su gestión como presidente cambió el rumbo por el que venía transitando la Argentina -muy especialmente en materia de derechos humanos y política internacional, pero también con una ejemplar renovación de la Corte Suprema, reparando las vejaciones que en este rubro, como en tantos otros, había cometido el menemismo.
 
Tercero: desaparece con su muerte el único que reunía las condiciones requeridas para contener, como ningún otro, la compleja y turbulenta realidad del peronismo, cuyas pugnas internas en épocas pasadas sumieron al país en gravísimas crisis institucionales. Este tal vez sea el más serio desafío con el que tendrá que lidiar la presidenta.
 
Cuarto, su muerte la priva de una compañía irreemplazable: durante décadas Néstor Kirchner no sólo militó codo a codo con ella sino que también fue su consejero, aliado y confidente.
 
Su desaparición deja un vacío muy grande en la Casa Rosada. Pero, contrariamente a muchas malintencionadas especulaciones expresadas en estas horas, la presidenta es una política hecha y derecha y, además, una mujer de mucho temple y carácter y que seguramente sabrá sobreponerse a su inmenso dolor y honrar la memoria del ex –presidente manteniendo con firmeza en sus manos el timón del Estado y evitando que al interior del PJ se desencadene una feroz pelea por la sucesión.
 
Nada autoriza a pensar en un paralelismo entre su situación y la de Isabel Martínez de Perón ante la muerte de su esposo, en 1974. Esta no reunía las menores condiciones para gobernar la Argentina, no tenía trayectoria política alguna y el país se hallaba en una situación incomparablemente distinta a la actual, donde la presencia de militares fascistas era el dato más significativo de aquella coyuntura. La de hoy es completamente distinta en todas y cada una de aquellas dimensiones.
 
De todos modos, para responder a los desafíos del momento Cristina Fernández tendrá que contar con mucho apoyo, reforzar su articulación con las clases y capas populares mediante la rápida implementación de políticas sociales y económicas más efectivas (y, en algunos casos, largamente demoradas) y, sobre todo, mantener a raya a los aparatos que se arrogan una representación popular que en realidad no tienen y que pueden interferir negativamente en el crucial último año de su mandato y en sus perspectivas electorales.
 
 La Argentina se asoma a una nueva etapa signada por la ausencia del ex -presidente: el asesinato de Mariano Ferreyra ya había iniciado este proceso; la muerte de Néstor Kirchner lo acelera y profundiza aún más.
 
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Dr. Atilio A. Boron
Director del PLED
Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales
(54-11) 5077-8021/22/24
Corrientes 1543 – C1042AAB Buenos Aires, Argentina

viernes, 29 de octubre de 2010

Néstor y lo que se viene - por Mempo Giardinelli

Escribo esto en caliente, en la misma mañana de la muerte anunciada de Néstor Kirchner, y ojalá me equivoque. Pero siento dolor y miedo y necesito expresarlo.
Pienso que estos días van a ser feísimos, con un carnaval de hipocresía en el Congreso, ya van a ver. Los muertos políticos van a estar ahí con sus jetas impertérritas. Los resucitados de gobiernos anteriores. Los lameculos profesionales que ahora se dicen “disidentes”. Los frívolos y los garcas que a diario dibujan Rudy y Dani. Todos ellos y ellas. Caras de plástico, de hierro fundido, de caca endurecida. Aplaudidos secretamente por los que ya están emitiendo mailes de alegría feroz.
Los veremos en la tele, los veo ya en este mediodía soleado que aquí en el Chaco, al menos, resplandece como para una mejor causa.
Nunca fui kirchnerista. Nunca vi a Néstor en persona, jamás estuve en un mismo lugar con él. Ni siquiera lo voté en 2003. Y se lo dije la única vez que me llamó por teléfono para pedirme que aceptara ser embajador argentino en Cuba.
Siempre dije y escribí que no me gustaba su estilo medio cachafaz, esa informalidad provocadora que lo caracterizaba. Su manera tan peronista de hacer política juntando agua clara y aceite usado y viscoso.
Pero lo fui respetando a medida que, con un poder que no tenía, tomaba velozmente medidas que la Argentina necesitaba y casi todos veníamos pidiendo a gritos. Y que enumero ahora, porque en el futuro inmediato me parece que tendremos que subrayar estos recuentos para marcar diferencias. Fue él, o su gobierno, y ahora el de Cristina:
- El que cambió la política pública de derechos humanos en la Argentina. Nada menos. Ahora algunos dicen estar “hartos” del asunto, como otros criticaron siempre que era una política más declarativa que otra cosa. Pero Néstor lo hizo: lo empezó y fue consecuente. Y así se ganó el respeto de millones.
- El que cambió la Corte Suprema de Justicia, y no importa si después la Corte no ha sabido cambiar a la Justicia argentina.
- El que abrió los archivos de los servicios secretos y con ello reorientó el juicio por los atentados sufridos por la comunidad judía en los ’90.
- El que recuperó el control público del Correo, de Aguas, de Aerolíneas.
- El que impulsó y logró la nulidad de las leyes que impedían conocer la verdad y castigar a los culpables del genocidio.
- El que cambió nuestra política exterior terminando con las claudicantes relaciones carnales y otras payasadas.
- El que dispuso una consecuente y progresista política educativa como no tuvimos por décadas, y el que cambió la infame Ley Federal de Educación menemista por la actual, que es democrática e inclusiva.
- El que empezó a cambiar la política hacia los maestros y los jubilados, que por muchos años fueron los dos sectores salarialmente más atrasados del país.
- El que cambió radicalmente la política de defensa, de manera que ahora este país empieza a tener unas Fuerzas Armadas diferentes, democráticas y sometidas al poder político por primera vez en su historia.
- El que inició una gestión plural en la cultura, que ahora abarca todo el país y no sólo la ciudad de Buenos Aires.
- El que comenzó la primera reforma fiscal en décadas, a la que todavía le falta mucho pero hoy permite recaudaciones record.
- El que renegoció la deuda externa y terminó con la estúpida dictadura del FMI. Y por primera vez maneja el Banco Central con una política nacional y con record de divisas.
- El que liquidó el infame negocio de las AFJP y recuperó para el Estado la previsión social.
- El que con la nueva ley de medios empezó a limitar el poder absoluto de la dictadura periodística privada que todavía distorsiona la cabeza de millones de compatriotas.
- El que impulsó la ley de matrimonio igualitario y mantiene una política antidiscriminatoria como jamás tuvimos.
- El que gestionó un crecimiento económico de los más altos del mundo, con recuperación industrial evidente, estabilidad de casi una década y disminución del desempleo. Y va por más, porque se acerca la nueva legislación de entidades bancarias, que terminará un día de éstos con las herencias de Martínez de Hoz y de Cavallo.
Néstor lo hizo. Junto a Cristina, que lo sigue haciendo. Con innumerables errores, desde ya. Con metidas de pata, corruptelas y turbiedades varias y algunas muy irritantes, funcionarios impresentables, cierta belicosidad inútil y lo que se quiera reprocharles, todo eso que a muchos como yo nos dificulta declararnos kirchneristas, o nos lo impide.
Pero sólo los miserables olvidan que la corrupción en la Argentina es connatural desde que la reinventaron los mil veces malditos dictadores y el riojano ídem.
De manera que sin justificarle ni un centavo mal habido a nadie, en esta hora hay que recordarle a la nación toda que nadie, pero nadie, y ningún presidente desde por lo menos Juan Perón entre el ’46 y el ’55, produjo tantos y tan profundos cambios positivos en y para la vida nacional.
A ver si alguien puede decir lo contrario.
De manera que menudos méritos los de este flaco bizco, desfachatado, contradictorio y de caminar ladeado, como el de los pingüinos.
Sí, escribo esto adolorido y con miedo, en esta jodida mañana de sol, y desolado también, como millones de argentinos, un poco por este hombre que Estela de Carlotto acaba de definir como “indispensable” y otro poco por nosotros, por nuestro amado y pobrecito país.
Y redoblo mi ruego de que Cristina se cuide, y la cuidemos. Se nos viene encima un año tremendo, con las jaurías sedientas y capaces de cualquier cosa por recuperar el miserable poder que tuvieron y perdieron gracias a quienes ellos llamaron despreciativamente “Los K” y nosotros, los argentinos de a pie, los ciudadanos y ciudadanas que no comemos masitas envenenadas por la prensa y la tele del sistema mediático privado, probablemente y en adelante los recordaremos como “Néstor y Cristina, los que cambiaron la Argentina”.
Descanse en paz, Néstor Kirchner, con todos sus errores, defectos y miserias si las tuvo, pero sobre todo con sus enormes aciertos. Y aguante Cristina. Que no está sola.
Y los demás, nosotros, a apechugar. ¿O acaso hemos hecho otra cosa en nuestras vidas y en este país?

miércoles, 13 de octubre de 2010

«¡SI NOS CALLÁRAMOS, GRITARÍAN HASTA LAS PIEDRAS!» - Manifiesto de cristianos sobre el actual momento político de Brasil

El monje benedictino Marcelo Barros y otras personalidades cristianas brasileñas han promovido este manifiesto a cuya firma estamos invitados también quienes sintamos como propios todos los asuntos de Brasil y de Latinoamérica entera. La adhesión se puede hacer en los comentarios, pero poniendo nombre completo y país de origen. La lista de firmantes a través de ATRIO se enviará a los promotores.

Somos hombres y mujeres, ministros, agentes de pastoral, teólogos, intelectuales y militantes sociales, miembros de diferentes Iglesias cristianas. Movidos por la fidelidad a la verdad, queremos declarar públicamente:

En estos días, circulan por internet y por la prensa manifestaciones de dirigentes cristianos que, en nombre de la fe, piden al pueblo que no vote a Dilma Rousseff con el pretexto de que ella sería favorable al aborto, al matrimonio gay y a otras medidas consideradas como «contrarias a la moral». La propia candidata negó la veracidad de estas afirmaciones y se reunió con líderes de las Iglesias en un positivo diálogo sobre el asunto. Pero, a pesar de esto, siguen difundiéndose dichos rumores y mentiras. Ante estas posturas autoritarias y mentirosas, disfrazadas bajo el pretexto de querer defender la doctrina en materia de fe y costumbres, nos sentimos obligados a actualizar la palabra de Jesús, afirmando ahora ante todo Brasil: «Si nos calláramos, gritarían hasta las piedras!» (Lc 19, 40).

No aceptamos que se use la fe para condenar ninguna candidatura. Hacemos esta declaración como cristianos, ligando nuestra fe a la vida concreta, a partir de un análisis social y político de la realidad, y no solamente por motivos religiosos o doctrinales. En nombre de nuestro compromiso con el pueblo brasilero, queremos hacer público nuestro voto a favor de Dilma Rousseff y las razones que nos llevan a tomar esta actitud:

- Consideramos que, para el proyecto de un Brasil más justo, más igualitario y de mayor respeto al planeta Tierra, la elección de Dilma para Presidenta de la República representará un paso mayor que la eventual victoria de aquel que, según nuestro análisis, haría retroceder varias conquistas populares y los logros concretos socioculturales, económicos y ecológicos que se ponen de manifiesto en la mejoría de la vida de la población brasileña.

- Creemos que el proyecto divino para este mundo fue anunciado a través de las palabras y acciones de Jesucristo. Este proyecto no se agota en ningún régimen de gobierno y no se reduce únicamente a una mejor organización social y política de la sociedad. Pero, cuando rezamos «venga a nosotros tu reino», creemos que el reino vendrá no solamente a los corazones y con carácter espiritualista, sino principalmente por medio de la transformación de las estructuras sociales y políticas de este mundo.

- Sabemos que las grandes transformaciones de la sociedad se darán principalmente a través de las conquistas sociales y ambientales, realizadas por el pueblo organizado y no solamente por el beneplácito de un gobernante más abierto/a o más sensible al pueblo. Sin embargo, por experiencia, constatamos que no es lo mismo tener en el gobierno a una persona que respete los movimientos populares y dialogue con los segmentos más pobres de la sociedad, que tener a alguien que ante una manifestación popular mande a la policía reprimir. En este sentido, tanto en el Gobierno Federal, como en los Estados, las gestiones tucanas se han caracterizado siempre por la arrogancia de su apego a las políticas neoliberales y por la insensibilidad hacia los grandes problemas sociales del pueblo más empobrecido.

- Lo que importa no es si tal candidato/a es o no cristiano/a. Como Jesús, creemos que lo importante no es tanto decir «Señor, Señor», sino realizar la voluntad de Dios, o sea, el proyecto divino. Esperamos que Dilma continúe la feliz política exterior del presidente Lula, principalmente el proyecto de nuestra fundamental integración con los países hermanos de América Latina y la solidaridad con los países africanos, con los cuales Brasil tiene una gran deuda moral y una larga historia en común. La integración con los movimientos populares emergentes en varios países del continente nos llevará a dar nuevos y decisivos pasos de justicia, igualdad social y a cuidar la naturaleza en todas sus dimensiones. Entendemos que un país con desarrollo y sostenibilidad, como defiende Marina Silva, sólo puede ser construido rescatando ya la enorme deuda social con el pueblo más empobrecido. Dilma Rousseff representa este proyecto, iniciado en los ocho años de mandato del presidente Lula. Esto es lo que está en juego en esta segunda vuelta de las elecciones 2010.